domingo, 7 de febrero de 2010

Comentario a 1ª y 2ª de Juan

Cartas de Juan I y II.

1, Observación preliminar
Estos dos pequeños escritos, a diferencia de 1 Jn, presentan la forma de verdaderas cartas, con prescripto y conclusión (postcripto), pero por su brevedad parecen ser unos simples billetes de circunstancia, estas se diferencian de 1 Jn en el genero literario , pues la primera parece ser como una encíclica o circular para varias comunidades mientras que estas tienen un tono mas particular , también la 1ª epístola es anónima y estas dos se identifican con el anciano , el remitente se designa en el prólogo simplemente como Gr: Ó’ Presbuterois , el anciano, sin nombre ni especificación precisa, por lo que no está claro si se trata de un cargo oficial (el presbítero), de un calificativo de edad o de un título honorífico « Las conclusiones de estas cartas son semejantes y sólo presentan diferencias insignificantes: el remitente no quiere escribir más, de momento, porque proyecta una próxima visita en la que desea expresarles todo oralmente; encarga saludos de parte de personas de su entorno a los destinatarios,

2, Canonicidad y Autenticidad

La brevedad de las epístolas segunda y tercera de Juan y el carácter estrictamente personal de esta última no debieron contribuir a su difusión. Y sin embargo son antiguos y numerosos los testimonios a su favor.
,Siguiendo a Policarpo en su Epístola a los Filipenses 7,1 , que parece utilizar 2 Jn 7 , Ireneo en su libro Adversus Haeresus I, 16,3; cita con frecuencia como escritura la carta a la Gr: Eklekte Kuria ( Señora Elegida), y la considera como obra de Juan el discípulo del Señor. El Canon de Muratori menciona en plural las Cartas de Juan, Tertuliano y Prisciliano se refieren a 2ª de Jn 7 , así también en las Iglesia de Oriente son reconocidas, por ejemplo Clemente de Alejandría, Dionisio de Alejandría, Atanasio, Cirilo de Jerusalén, el Concilio de Laodicea en el 360 d.c .
No obstante, la aceptación en la antigüedad no fue unánime, Eusebio, Anfiloquio de Iconio, y Jeronimo las aceptan pero hacen alusión a la composición dudosa de ellas, no fueron utilizadas por Teodoro de Mopuesta, ni por Juan Crisostomo, incluso los reformadores como Lutero y Calvino tuvieron su reticencia de ellas, pero a pesar de todo lograron su lugar en el Canon Bíblico.



3, La segunda Carta de Juan

A) Estructura de la carta:

Después del saludo inicial (v. 1-3), vemos que en el cuerpo de la carta se tratan dos temas principales:

1. El mandamiento del amor (v. 4-6).

2. La recta confesión de Cristo, por contraste con la doctrina de los «seductores»:

a) Advertencia contra las tesis de los herejes (v. 7-9).

b) Prohibición de dar hospitalidad a los herejes (v. 10-11).

Al final de la carta (v. 12-13), el autor manifiesta su intención de visitar a la comunidad. Saludos finales.

B) Comentario a la carta.

La carta 2 Jn va dirigida a Gr «una Eklekta kurya( Señora elegida) y a sus hijos», es decir, no a una mujer en si sino a una comunidad, a su conjunto y a cada uno de sus miembros, esto se sabe comparando este verso con el verso 13 donde claramente la Elegida es la comunidad que saluda, así Señora elegida es una forma simbólica de designar a la comunidad que el escritor tiene en vistas visitar , esta personificación de Jerusalén y del pueblo de Israel bajo la figura de una mujer es frecuente en los profetas , también en el Apocalipsis están personificadas las siete iglesias o comunidades del Asia Menor , y la Iglesia e Israel en su totalidad está personificada en la mujer vestida de sol.
Sorprende la ausencia de una indicación local o cualquier otra caracterización, por lo que tanto los destinatarios como el remitente quedan en la penumbra. La comunidad de destinatarios está relacionada no sólo con el presbítero (Anciano) y su grupo cristiano concreto (13), sino también con “todos los que tienen conocimiento de la verdad “, esta frase no es una muletilla edificante, sino que designa a un grupo amplio de cristianos unidos en unos mismos ideales.
Quien escribe es el El presbítero o Anciano: este término es bien conocido en Hech y las Epístolas del N.T para designar a los dirigentes de las iglesias locales, pero este es el Presbítero por excelencia para sus lectores y no necesita más presentación.
La carta toca dos temas: el mandamiento del amor (4-6) sirve de
Introducción y de captatio benevolentiae (captación de la buena atención) para el verdadero tema: la lucha contra los herejes (7-11 Pero el Presbítero se contenta de hallar a “algunos de tus hijos caminando en la Gr (Aletheia: verdad)”, en Efeso o durante sus peregrinaciones apostólicas, fieles de la Iglesia a la cual escribe que caminan en la verdad (v.4). El presbítero se regocija, porque la fidelidad de éstos le permite juzgar de toda la comunidad. No es un reproche, sino más bien una alabanza. Caminar en la verdad es un hebraísmo que significa vivir según los mandamientos. Esos cristianos conforman su conducta a la doctrina evangélica y al mandato que hemos recibido del Padre (v.4), que comporta la creencia en Jesucristo y la práctica de la caridad fraterna.
El precepto de la caridad fraterna no es recomendado como una cosa nueva, sino como un recuerdo de la catequesis (enseñanza) tradicional (v.5). Es el gran mandamiento que ellos han recibido desde el principio de su iniciación en la religión cristiana. Las expresiones que emplea San Juan y la doctrina son las mismas que encontramos en 1 Jn 2,7. Después de hablar en general de caminar según los preceptos del Señor, el apóstol los resume todos en el gran precepto del amor (v.6). El amor se prueba con la observancia de los preceptos. La expresión y éste es el amor puede referirse al versículo precedente y a 1 Jn 5:2, en cuyo caso la caridad es el amor del prójimo. En cambio, si tenemos presente su semejanza con 1 Jn 5:3, parece más bien referirse al amor del cristiano hacia Dios. Tal vez se refiera a ambos, y quiera designar de un modo general la esencia del amor, la participación de la caridad misma de Dios, propia de todos sus hijos, y que constituye el alma misma de la vida cristiana.
“Si el amor auténtico y .religioso sé manifiesta en la fidelidad al conjunto de los preceptos del Señor, existe un mandamiento excepcional, esencial, predominante, al cual todos los demás se refieren, el de amar a su prójimo. San Juan repite la enseñanza de su primera epístola: es sobre todo amando a sus hermanos como se prueba el amor que profesamos a Dios, y en primer lugar que somos sus hijos.”
(v,4) , esta verdad es la que une a los cristianos de las iglesias de la jurisdicción del Presbítero (v,1) este andar en la verdad esta basado en andar en el mandamiento del Padre (v,4) que se transforma en el mandamiento del Hijo , “ el del amor” (v,5) , y este amor se verifica en el andar de acuerdo a los mandamientos de el, vemos aquí la cercanía de este escrito del circulo Joanico con el Ev de Jn (14,15,21) donde se deja ver la relación del amor con guardar los mandamientos , para estos escritos Joanicos amor y obras se identifican mutuamente , el amor va mas allá de un sentimiento , se expresa o canaliza este en un obrar de acuerdo al mandamiento, luego el autor de esta carta pasa al verdadero tema de su interés que es el de los falsos hermanos habían estado dentro de la comunidad pero que luego se volvieron cesionistas(separatistas) por diferencias de tipo doctrinal al parecer de algún tipo de germen gnóstico . Los falsos maestros son calificados, como en l Jn, de negadores de la encamación de Cristo (docetas), de seductores y anticristos, con la adición en el v. 9 del “progreso” (en el sentido de saber doctrinas superiores a la tradición comunicada por los apóstoles, el tener la posesión de estos conocimientos hacía de estos, los verdaderos cristianos espirituales mientras los demás eran considerados como simples eclesiásticos, con un nivel espiritual inferior), y apartamiento de la «doctrina de Cristo», estas líneas descritas son lo que posteriormente seria el llamado gnosticismo el cual en la época de esta carta estaba en sus inicios germinando , y una de sus notas características era el dar a todo lo que fuese material el apelativo de malo , para ellos solo lo espiritual era bueno y lo material lo malo, por ese motivo para ellos Jesús no podía haberse encarnado , es decir tener contacto con lo material , por lo que debió su forma física ser algo aparente pero no real, de ahí el termino doceta del (Gr docetes = aparente), mas claramente estos eran aquí en la carta los que no confesaban del (Gr homologeo: decir igual), estos no decían igual de Jesús de que su venida era real.
En aplicación de la advertencia dada en el v.8, el Presbítero establece una regla de conducta: cuando algún predicador viene a casa de algún fiel y no confiesa que Jesús es el Hijo de Dios encarnado y muerto por los hombres, manda al cristiano no recibirlo en casa ni saludarlo (v.10-11). Estas severas palabras del Presbítero hay que entenderlas a la luz del ambiente oriental. Entre los orientales, el saludo no era un simple signo de urbanidad, al estilo moderno, sino que era una señal de simpatía, de solidaridad y de familiaridad. La hospitalidad tampoco era un simple acto de cortesía o un medio de lucro, como sucede hoy día, sino un deber sagrado, un acto de caridad, una verdadera demostración de solidaridad para con el huésped. Sin embargo, en nuestro caso, una tal demostración de simpatía y de solidaridad para con los falsos doctores constituía un grave peligro para la fe. El contacto con ellos podía ser motivo de seducción para los fieles. La prohibición de tener contacto con los herejes y con los falsos hermanos es bastante común en la Iglesia primitiva. El mismo San Juan rehuía todo contacto con los herejes. Ireneo narra cómo el apóstol Juan puso en práctica dicha advertencia al encontrarse una vez con Cerinto: “Juan, el discípulo del Señor, habiendo entrado en el baño en Efeso y habiendo visto allí a Cerinto, diose prisa a salir de allí sin bañarse, diciendo: Huyamos, no sea que el baño se hunda por encontrarse en él Cerinto, el enemigo de la verdad. Y el mismo Policarpo, encontrándose un día con Marción, éste le preguntó: ¿No me reconoces? Y el Santo le respondió: Reconozco en ti al primogénito de Satanás.”
Estos son ejemplos de la severidad con que la antigua iglesia cuidaba de su doctrina frente a las herejías, aunque debe hacerse notar otra vez que esta severidad se debe al contexto social en que Vivian los primeros cristianos, pues desde luego el ser hospitalario con otro en nuestra sociedad occidental no significa lo mismo.
Finalmente termina la carta con el anuncio de la Próxima visita de este presbítero a la comunidad, para fortalecer aun más la enseñanza de la tradición y a los vacilantes enrielarlos otra vez en la verdad.

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