jueves, 13 de diciembre de 2012

ESTUDIO DEL NUEVO TESTAMENTO




Antes de iniciar el estudio de los libros del Nuevo Testamento, es necesario tener conocimiento de los últimos años del reino de Israel. Hubo tres períodos: (I) el período babilónico, (II) el período persa y (III) el período griego.



I. PERÍODO BABILÓNICO (87 años: del 626 al 539 a.C.)



A. Israel es hecho cautivo por Asiria en el año 722 antes de Cristo



a) Judá era una sola nación. Egipto y Asiria lucharon entre sí por el control de Judá.

b) Josías, último rey fuerte y justo de Judá, murió a manos egipcias en la batalla de

Meguido (II Reyes 23:29-35). Joacaz, su hijo menor, ascendió al trono pero fue depuesto y llevado cautivo a Egipto por tres meses. Eliaquim, su hermano mayor cambió su nombre a Joacim y subió al trono de Judá como rey vasallo de Egipto. Vivió en lujuria y fijó pesados impuestos. Reinó 11 años.

c) Babilonia derrotó a Egipto en la batalla de Karkemish en el año 605 antes de Cristo, y

Joacim fue marioneta de Babilonia durante once años. La muerte de este rey Joacim

está rodeada de misterio (Jeremías 22:18-19). Lo sucede en el trono su hijo Joaquín, que se entregó a Babilonia después de tres meses. A éste lo sucede su tío Sedequías, tercer hijo de Josías, quien ocupó el trono hasta el año 586 con la caída de Judá.

d) Hubo tres deportaciones: (a) en el 605 a.C.—Daniel y otros hebreos, mucha riqueza; (b) en el 594 a.C.—rendición de Joaquim, un gran número de personas de clase media y alta, época de Ezequiel (II Reyes 24:14), 10,000 cautivos; y (c) en el 586 a.C.—caída de Jerusalén, fin del reino, Gedalías queda como gobernador de los pobres, asesinato de los miembros de la casa real.

B. Setenta años de exilio – Surgimiento del judaísmo ortodoxo

a) Surgimiento de la sinagoga como lugar de adoración.

b) Surgimiento de los escribas, guardianes, copistas e intérpretes de la Torá.

c) Ocurre la diáspora (proviene de la palabra “plantar”) y los judíos son diseminados entre las naciones.



II. PERÍODO PERSA (208 años: del 539 al 331 a.C.)



A. Ciro. Conquistó Media, luego Asia menor y finalmente Babilonia. Ciro, el hombre que menciona la profecía de Isaías (Isa. 44:28, 45:1-13), lanzó un decreto que les permitió a los judíos regresar a Jerusalén bajo el mando de Zorobabel. Regresaron 42,360 judíos y

7,337 siervos. Después de siete meses iniciaron los sacrificios y en dos años ya habían colocado los cimientos del Templo (cuya construcción se retrasó 16 años debido a la oposición).



B. Cambises. Hijo de Ciro, no heredó de su padre el don de gobernar y murió siete años después. Tras él subió al trono un noble persa llamado Darío. A la muerte de éste, en el año 486 antes de Cristo, ascendió Jerjes (486-465 a.C., 21 años), a quien en el libro de Ester se le conoce como Asuero. El último emperador persa que se menciona en el Antiguo Testamento fue Artajerjes (465-424 a.C., 41 años), quien le permitió a Esdras liderar un gran número de judíos que regresó a Palestina, y que también es conocido como el rey que fue amigo de Nehemías y le permitió regresar a Palestina a reconstruir el muro de Jerusalén.



III. PERÍODO GRIEGO (10 años—del 331 al 323 a.C.)



A. Alejandro Magno. Las bases del imperio griego las sentó Felipe de Macedonia, padre de Alejandro, quien le sucedió en el trono. Alejandro derrotó primero a los persas en una batalla estratégica en el río Gránico. Pasó a la región del Asia Menor donde derrotó a las huestes persas en Issus. Según la tradición, Alejandro no tocó Jerusalén porque el sumo sacerdote Juddua le mostró por medio de Daniel (8) que conquistaría Persia. Luego Alejandro regresó al oriente y conquistó Persia por tercera vez en la batalla decisiva de Arbela. Esta victoria abrió el territorio persa y su ejército pasó rápidamente por Babilonia y Persia y llegó hasta la India. La principal contribución de Alejandro fue diseminar la cultura e idioma griego hasta el lejano oriente. “ la Helenizacion fue tan completa que los siguientes 600 años, del 300 antes de Cristo hasta el 300 después de Cristo, el griego fue la lengua franca, una especie de mezcla de lenguajes, que permitió la comunicación entre pueblos que hablaban distintos idiomas. Algo parecido ocurrió con la lengua común del mundo mediterráneo. Un idioma altamente sofisticado... un medio perfecto para que el Nuevo Testamento se pudiera escribir”. Este período de la formación del idioma griego se conoce como el período koiné (= común).



B. Descendientes de Alejandro. Tras siete años de lucha interna, el territorio conquistado por Alejandro se dividió entre sus cuatro generales, en consonancia con lo predicho por Daniel (8:8,22). Antígono tomó el norte de Siria y Babilonia; Casandro reinó en Macedonia; Ptolomeo controló el sur de Siria y Egipto; y Lisímaco reinó sobre Tracia y el occidente del Asia Menor. Estos cuatro generales lucharon entre sí por el poder y de ellos emergieron dos dinastías. Seleuco y Ptolomeo, que habían sido amigos, se convirtieron en acérrimos enemigos por causa del dominio de Palestina, la cual deseaban anexar a sus dominios egipcios. Sus descendientes, los seléucidas y los ptomoleos, siguieron luchando por muchos años haciendo de Palestina su campo de batalla y su trofeo de victoria.



1. Los ptolomeos (126 años—del 323 al 198 a.C.; ocuparon Egipto y Palestina). Los judíos prosperaron durante la ocupación ptolomea. Fueron tantos los judíos que absorbieron la cultura griega que durante el reinado de Ptolomeo II, el Filadelfo, se tradujo el Antiguo Testamento al griego, traducción que hoy se conoce como la Septuaginta (LXX). Esta traducción se convirtió en la Biblia de los judíos de la diáspora y es la versión que tanto judíos como prosélitos griegos usaban en los tiempos del Nuevo Testamento en las sinagogas. Por tanto, los primeros cristianos ya contaban con una Biblia antes de que se escribiera el Nuevo Testamento.



2. Los seléucidas (198 al 16 a.C.) ocuparon lo que hoy son Irán e Irak. Hubo muchas batallas entre ellos y los ptolomeos (años 275, 245, 219, 217 a.C.), de las cuales una especialmente larga (202 al 198 a.C.) tuvo su clímax en la batalla de Panión, donde Seléucida obtuvo el control de Palestina. En los años que siguieron, los judíos fueron severamente perseguidos porque se negaban a aceptar las costumbres helenizantes y paganas. Alrededor del año 214 a.C., Antíoco IV Epífanes, que había sido prisionero de los romanos, regresó a Siria y fue prontamente coronado rey. Poco después invadió Egipto, reino de los ptolomeos, pero sus esfuerzos fueron derrotados por la intervención de Roma. Fue forzado a dejar Egipto y su furia la canalizó contra los judíos de Jerusalén. Mandó matar a muchos, les impidió realizar sus ritos religiosos y contaminó el Templo erigiendo en medio de él un altar pagano donde ofreció un cerdo como sacrificio de sangre. (Algunos creyeron que él era el cumplimiento de Daniel 9:27.)



Esta persecución de Epífanes atizó el espíritu nacionalista de los judíos de tal manera que provocó la revuelta de los macabeos e influyó profundamente en el pensamiento judío hasta la era del Nuevo Testamento en la época del Bar Kojba ( 135 d.c) . Entre los Ortodoxos genero un anhelo de un mesias militar y político que aplastaría las máquinas de guerra de los gentiles. Esto explica por qué muchos se desencantaron de las enseñanzas y acciones de Jesús. En esta época también surgió Antioquía de Siria, que llegó a ser la capital del imperio seléucida. Para cuando Jesús nació, esta ciudad era la tercera más grande de todo el Imperio Romano. El primer viaje misionero importante ocurrió en Antioquía (Hechos 1:19-26).



3. Los macabeos (166 al 135 a.C.). Luego de la contaminación del Templo que realizara Antíoco Epífanes en el año 168 antes de Cristo, hubo más abusos contra los judíos. Las condiciones llegaron a su colmo cuando un oficial sirio intentó forzar a Matatías, un sacerdote anciano, a que ofreciera un sacrificio pagano en la aldea de Modín. Este anciano se rehusó, pero cuando un judío apóstata se ofreció a realizar el sacrificio, Matatías lo mató tanto a él como al enviado gubernamental, y tras destruir el altar huyó a las montañas con sus tres hijos. Este sacerdote se convirtió en héroe nacional de la noche a la mañana. Pronto a su familia se le unieron otros zelotes y se conformó un ejército guerrillero. Matatías murió poco después, pero dejó encendida la llama de una gran insurrección.



El liderazgo de este grupo rebelde pasó a Judas, uno de los hijos de Matatías, a quien apodaban Macabeo, que significa “martillo”. Con el tiempo los zelotes derrotaron al ejército sirio y liberaron Jerusalén. Esta victoria se conmemora en la Fiesta de Hanukkah, o Fiesta de las Luces. Pero hubo traidores en las filas judías de manera que nuevamente brotó guerra. En esta oportunidad fue muerto Judas en una batalla, que fue reemplazado por su hermano Jonatán. Durante este tiempo hubo mucha intriga política tanto por parte de judíos como de sirios. Utilizando mucha diplomacia, Jonatán llegó a ser el sacerdote gobernante en Judá y miembro de la nobleza siria. Pero el conflicto continuó hasta que Simón, hermano de Jonatán, hizo un trato con Roma (139 a.C.) y acordó que Demetrio II, aspirante al trono seléucida, les concediera libertad política a los judíos. Con esto Simón ganó para sí mismo y su familia reconocimiento oficial como sumo sacerdote, y su casa fue conocida como los asmoneos. El poder político se aseguró de esta forma y llevó a que los sacerdotes fueran hombres adinerados y poderosos. El surgimiento de esta nueva clase de sacerdotes llevó a la familia real de David a su punto más bajo, de manera que para el tiempo del Nuevo Testamento todos sus miembros eran desconocidos e insignificantes (José era carpintero, por ejemplo).



4. Los asmoneos (135 al 63 a.C.). Tras la muerte de Simón, el último hijo de Matatías, terminó la era de los macabeos. El ascenso de Juan Hircano, hijo de Simón, marcó el inicio de la dinastía asmonea en el sacerdocio gobernante. Los siguientes 100 años estuvieron manchados de celos, avaricia y sospechas. El fracaso de la familia para gobernarse a sí misma se evidenció en un desorden civil y un debilitamiento militar, lo cual con el tiempo les permitió a los romanos conquistarlos.



Durante el reinado de Juan Hircano emergieron dos partidos político-religiosos. El jasidismo representaba la corriente conservadora que deseaba retener la libertad religiosa y nacional judía y oponerse a la influencia de la cultura griega. Este grupo

separatista fue la antesala de los fariseos. Por el otro lado estaban los helenizantes, que deseaban ceder algunos rasgos distintivos judíos a fin de adquirir algunas cualidades deseables del estilo de vida griego. Este grupo pasó luego a ser la secta de los saduceos.



Más tarde, al inicio del reinado de Alejandro Janeo, los fariseos se unieron a los sirios con el fin de derrocarlo, pero luego cambiaron de parecer por temor a una nueva dominación siria. Por tanto, Alejandro siguió reinando. Tras su muerte, tanto su esposa Alexandra como su hijo Hircano II favorecían a los fariseos. El reinado de Hircano II fue breve porque su hermano Aristóbulo II conspiró con los saduceos para derrocarlo. Cuando su madre murió, Hircano II huyó para salvar la vida y halló refugio en la casa de Areto, rey de los árabes nabateos. (Los nabateos habían capturado Idumea. Los edomitas fueron enviados al sur.)



5. Influencia romana (63 y 64 a.C.). En el exilio, Hircano II conoció a Antípater, un idumeo, cuyo hijo fue Herodes el Grande. Antípater lo persuadió de atacar Jerusalén para retomar su lugar como sacerdote reinante, pero antes de lograrlo, intervino Roma, que decidió a favor de Hircano II y destituyó a Aristóbulo II. De esta forma, por medio de Roma e Hircano II, ingresó Antípater en la vida política judía. César lo nombró procurador de Judea, Samaria y Galilea en el año 46 antes de Cristo. La influencia de su familia en la política de Palestina duró las siguientes cuatro generaciones. En realidad, Antípater llegó a ser el principal consejero y poder detrás del trono. Más tarde, cuando Antígono, hijo de Aristóbulo II conspiró con los partanos y capturó Jerusalén para convertirse en rey y sacerdote, el joven Herodes huyó a Roma. Herodes se ganó el favor de Marco Antonio, quien le dio el título de “Rey de los judíos”. Con ayuda de los romanos, Herodes regresó a Jerusalén, expulsó a los partanos y se colocó como gobernador político de Palestina.



De esta manera, el sacerdocio asmoneo que había ejercido el poder civil por cien años, dejó de existir cuando Herodes llegó al trono. Los asmoneos jamás volvieron a tener poder. Aunque el sacerdocio tenía mucho poder entre el populacho judío, la mano de hierro de Roma había venido para quedarse. El espíritu de inquietud que este tipo de vida política y religiosa causó en el pueblo hizo que creciera el anhelo por una persona que los guiara hacia la paz y la libertad. Fue a este contexto al que vino Jesús (Gál. 4:4). (Durante los tiempos del Nuevo Testamento, se calcula que había 4 millones de judíos en el Imperio Romano, de los que 700 mil vivían en Palestina. Había más judíos en Alejandría, Egipto, y en Siria, que en la misma Palestina.)







EL MUNDO DEL NUEVO TESTAMENTO TRANSMISIÓN Y TRADUCCIÓN DEL NUEVO TESTAMENTO





El mundo al que vino Jesús. El mundo mediterráneo en el tiempo de Cristo y los apóstoles era un mundo romano. El Imperio Romano abarcaba desde Babilonia, en el este, hasta España, en el oeste, y desde el norte de Europa hasta el norte de África. Roma no imponía un procedimiento gubernamental uniforme en sus territorios conquistados. Aunque todas las áreas estaban sujetas al emperador y al ejército romano, cada localidad podía gobernar sus propios asuntos, siempre y cuando no violara la soberanía o las directrices de Roma. Los territorios conquistados estaban organizados en provincias, algunas de las cuales se mencionan en el Nuevo Testamento: Silicia (Hechos 6:9), Chipre (Hechos 16:9), Panfilia, Bitinia, etc. Estas provincias eran gobernadas en dos formas distintas.



(1) Por medio de procónsules (Hechos 13:7, 18:12), quienes le rendían cuentas al Senado de Roma y gobernaban zonas donde los habitantes eran pasivos y en general, muy sumisos a la ley romana.

(2) Por medio de gobernadores (también llamados procuradores, propretores o prefectos), quienes gobernaban las provincias consideradas problemáticas y posibles focos de rebelión (por ejemplo, Judá). Estos gobernadores eran nombrados directamente por el emperador y se mantenían en el cargo el tiempo que el emperador quisiera.



Cuando inició el Nuevo Testamento, el emperador romano era César Augusto (Lucas 2:1). Su reinado se caracterizó por reformas políticas, militares, sociales y religiosas. Este emperador impuso un decreto de impuestos que forzó a José y María a trasladarse a Belén, donde nació Jesús. Dios gobierna sobre los asuntos humanos aunque los hombres con frecuencia no lo saben.



Herodes el Grande. Herodes fue hecho rey por Marco Antonio, pero con gran éxito se pasó de bando cuando fue evidente que Antonio y Cleopatra iban a ser derrotados. Herodes fue un hombre despiadado y asesinó a todos los que se atrevieron a cuestionarlo o a quitarle su autoridad. Era de ascendencia idumea, es decir, era descendiente de Esaú. Con el fin de agradar a los judíos, agrandó y embelleció el Templo de Zorobabel, proyecto que duró 46 años (Juan 2:20). Sin importar su origen, fue en verdad rey de los judíos e incluso más grande que Salomón, pues empleó a más de mil sacerdotes y reunió tantos costosos materiales en esa casa que la tradición judía luego diría: “El que no ha visto el Templo de Herodes, no sabe lo que es la belleza.”



Nunca llegó a ser un verdadero prosélito judío y sus acciones fueron completamente políticas. Cuando llegaron los magos a adorar al Mesías Niño, preguntaron en su corte dónde estaba el infante. Lleno de celos y sospechas, Herodes también quiso saber dónde estaba para destruirlo. Cuando los magos no regresaron a contarle, lleno de ira decretó matar a todos los varones menores de dos años que vivieran en Belén y sus alrededores. José, avisado sobre la animosidad de Herodes, tomó a María y a Jesús y escapó de las manos de Herodes. Cuando Herodes murió, sus descendientes lucharon por el poder. Presionado por los judíos, Augusto decidió que Arquelao, hijo de Maltace, fuera tetrarca (gobernador) de Judea, Samaria e Idumea. Su hermano Herodes Antipas fue nombrado tetrarca de Galilea y Perea. Herodes Filipo, hijo de Cleopatra, fue hecho tetrarca de Batanea, Traconite y Auranítide, regiones al noreste del río Jordán y del Mar de Galilea.



Cuando José oyó que Herodes del Grande había muerto, regresó a Nazaret de Galilea, aún cuando temía a la ira de Arquelao tanto como a la de su padre (Mateo 2:20). A petición de los judíos, Augusto quitó a Arquelao de su puesto (6 d.C.) y lo reemplazó con un procurador. Los siguientes 25 años de la historia no están registrados en el Nuevo Testamento. “En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia, y siendo sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra de Dios a Juan hijo de Zacarías, en el desierto” (Lucas 3:1-2).



Aunque Tiberio no estuvo directamente involucrado en la vida de Jesús, su presencia y poder fueron claros. Jesús pasó la mayor parte de Su ministerio público en Galilea. Herodes Antipas está inseparablemente relacionado con las actividades del período del evangelio. Reinaba en Galilea y Perea, áreas donde Jesús pasó desde la infancia hasta su madurez, y donde pasó la mayor parte de Su ministerio y realizó la mayoría de Sus milagros. Este Herodes fue al que Jesús llamó “aquella zorra” (Lc. 13:32) y quien mandó decapitar a Juan el Bautista. Jesús y Herodes Antipas jamás se conocieron, hasta que Pilato envió a Cristo a Herodes puesto que Cristo provenía de Galilea, región bajo la jurisdicción de Herodes.



Pilato adquirió fama inmortal por causa de los juicios de Jesús. Nacido en España, vivió en Cesarea hasta que fue nombrado procurador de Judea (26-36 d.C.). En el tiempo del juicio de Jesús, estaba siendo investigado por autoridades romanas. Poco después el emperador Calígula lo desterró a las Galias, donde Pilato se suicidó.



El ministerio de los apóstoles (Hechos 1-12) ocurrió durante los reinados de los emperadores romanos Tiberio (23 años), Calígula (4 años) y Claudio (13 años), cuando los gobernadores de Judea fueron Pilato, Marcelo y Marulo, y cuando dominaron Herodes Antipas y Herodes Agripa I. Cuando Antipas fue desterrado a las Galias por Calígula, su reino pasó a Agripa. Calígula ya le había dado la tetrarquía de Filipo y más tarde (41-44 d.C.) Claudio también le dio los territorios de Judea y Samaria. Por tanto, Agripa reinó sobre el mismo territorio que una vez le había pertenecido a Herodes el Grande. Dio trazas de ser un prosélito judío sincero pues se opuso a todo intento de imponerles idolatría pagana a los judíos, y fue el primer líder político que oprimió al cristianismo (Hechos 12:1-25). Debido a su persecución y a su orgullo blasfemo, Dios lo abatió con una enfermedad incurable.



Las actividades de Pablo (Hechos 13-21) ocurrieron durante los reinados de los emperadores romanos Claudio (41-54 d.C.) y Nerón (54-68 d.C.). Los capítulos 23 a 28 de Hechos registran las comparecencias de Pablo ante gobernadores romanos donde fue acusado

falsamente por los judíos. Tuvo dos encuentros directos con Nerón. Su discurso en Cesarea lo llevó a Roma, donde pasó dos años en arresto domiciliario (Hechos 28:16-31). Aparentemente fue liberado, aunque Hechos no lo indica. Después de que Nerón culpara a los cristianos por el incendio que casi destruyó Roma, Pablo fue nuevamente apresado y llevado a Roma. Esta vez Pablo fue decapitado. En II Timoteo 4 están las últimas palabras escritas de Pablo, donde afirma que su muerte está cercana y testifica estar preparado.



En los últimos años del reinado de Nerón explotó una guerra entre judíos y romanos (66-73 d.C.). A fin de apagar la rebelión, un general romano llamado Vespasiano sitió la ciudad de Jerusalén. Durante este tiempo Nerón fue derrocado y asesinado y el ejército nombró emperador a Vespasiano. Cuando éste dejó Jerusalén, su hijo Tito continuó con el sitio y finalmente destruyó la ciudad y su templo en el año 70 de nuestra era. Unos mil judíos se refugiaron en el monte Masada y resistieron allí a los romanos hasta el año 73. Cuando Jerusalén cayó en el año 70, los judíos dejaron de tener nación o país propio hasta que la nación de Israel renació en 1948, poco después del final de la Segunda Guerra Mundial.



EL MUNDO SOCIOECONÓMICO



A. Estructura de las clases



1. Gran brecha entre ricos y pobres. Los ricos eran familias con poder político y eran los terratenientes que controlaban las tierras públicas.

2. La clase media era pequeña. Algunos, como Aquila y Priscila eran hacedores de tiendas y otros, como el platero de Éfeso (Hechos 19:24) eran considerados de la clase media.

3. Según Barclay, en el primer siglo de nuestra era había unos 60 millones de esclavos en el Imperio Romano, muchos de los cuales eran personas educadas. Las personas caían en la esclavitud por varios motivos: porque nacían esclavos, porque no podían pagar sus deudas o porque eran prisioneros de guerra.



B. Idiomas



1. Latín. Era el idioma de los romanos y también el idioma que se usaba en las cortes y para asuntos políticos clave.

2. Griego. Como resultado de la helenización lograda por la conquista de Alejandro Magno, el griego era el idioma común. Esto permitió la primera propagación del cristianismo.

3. Arameo. Era el idioma que se hablaba en Palestina como resultado de la cautividad en

Babilonia. Es probable que Jesús hablara mayormente en arameo.

4. Hebreo. Era el idioma de los sacerdotes, escribas y círculos religiosos oficiales del judaísmo.



C. Educación



1. No había educación pública. La educación privada se efectuaba en casa y los que podían costearlo, contrataban a un mentor o compraban un esclavo educado.

2. La educación judía se realizaba mayormente en casa. El texto era el Antiguo Testamento.

Los que tenían dinero enviaban a sus hijos a estudiar con rabinos famosos. Pablo, por ejemplo, estudió con Gamaliel (Hechos 23:3).



EL MUNDO RELIGIOSO



A. Los gentiles



1. Predominaba la idolatría (Hechos 17:23).

2. Prevalecía con mayor o menor grado la adoración al emperador. Calígula, Nerón y

Domiciano afirmaban ser dioses, pero no tuvieron mucho éxito en que les creyeran.

3. El ocultismo era fuerte (Hechos 8:9-24; 13:6-11; 19:13-17).

4. La filosofía intentaba en cierta medida lograr un sincretismo con la religión, lo cual fue ocasión para algunos errores en la iglesia, entre ellos:

a) El gnosticismo: Despreciaba el valor del mundo material y exaltaba la mente, enfatizando el conocimiento (gnosis).

b) El estoicismo: Inició con Zeno (340 a.C.) quien enseñaba que el mundo no se gobernaba por casualidad, sino con un fin racional. Negaba la existencia de un Dios personal. Los estoicos desarrollaron un alto nivel de autocontrol y moralidad.

c) El epicureismo: Inició con Epicuro (342-271 a.C.) quien creía que el mundo llegó a ser por azar, y como no había propósito en la vida ni un bien absoluto, el fin del hombre era entonces buscar el placer y no la verdad.



B. Los judíos



1. Creían en un único Dios, que se había revelado al hombre.

2. Creían en las Santas Escrituras, conocidas como el Antiguo Testamento, y afirmaban que éstas contenían la revelación de Dios.

3. Puesto que el cristianismo fue una extensión del programa de Dios para Israel, la iglesia primitiva aceptó como autoridad el Antiguo Testamento.

4. Los escritos de la iglesia cristiana se fueron añadiendo con el tiempo al Antiguo

Testamento, la palabra autorizada de Dios.

5. Los libros no canónicos—(a) apócrifos, (b) pseudopigráficos—no fueron aceptados ni por Israel ni por la Iglesia.

6. Los lugares de adoración eran: (a) las sinagogas—fundadas durante el cautiverio en Babilonia; había por todo el Imperio Romano; eran el principal lugar para la instrucción religiosa; (b) el templo—lugar de adoración; el templo de Herodes fue famoso por su belleza y fue una remodelación y agrandamiento del templo de Zorobabel; su construcción duró 46 años.

7. Las fiestas judías eran siete: Pascua, Panes sin Levadura, Pentecostés, Trompetas, Expiación, Tabernáculos, Dedicación y Purim. Tres de estas fiestas eran obligatorias para todos los varones judíos: Pascua, Pentecostés y Tabernáculos.

8. Las sectas religiosas eran:

a. Los fariseos, que se identificaban con los “hasidim” del período asmoneo.

b. Los saduceos, que fueron el resultado de la helenización liberal; si veían una ventaja comprometían sus principios con facilidad.

c. Los escribas, que eran los guardadores e intérpretes oficiales de la Ley.

d. Los herodianos, que era un grupo político influyente conformado principalmente por sacerdotes saduceos aristócratas que apoyaban la dinastía herodiana y el dominio romano.

e. El Sanedrín, que era la Corte Suprema de los judíos y estaba compuesto de 70 hebreos de pura sangre.



Los fariseos eran conservadores y los saduceos eran liberales.

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